ReclamaAI nace de una observación tan obvia que duele: en Colombia, ocho de cada diez personas que enfrentan un problema jurídico no saben qué hacer. Pagar un abogado para una tutela o una respuesta a un comparendo es caro, lento o intimidante. La ley les pertenece, pero el acceso no.
Cuando empecé a investigar el problema, lo que me sorprendió no fue la complejidad legal — los modelos jurídicos básicos en Colombia están relativamente estandarizados — sino la fricción humana: el miedo a llamar a una entidad, la incomodidad de redactar formal, la sensación de que no se sabe usar las palabras correctas. ReclamaAI no es realmente un producto de IA. Es un producto de calma: un lugar donde el usuario describe lo que le pasó en lenguaje natural y recibe un documento listo para radicar.
Por qué empezar por aquí
VantLabs podría haber empezado por mil cosas. ¿Por qué legaltech, y por qué Colombia? Tres razones, en orden:
- El problema es enorme, está mal atendido y los modelos generativos actuales son justo lo suficientemente buenos como para resolverlo bien.
- El conocimiento jurídico colombiano está disponible en textos públicos (códigos, jurisprudencia, sentencias). No hay un foso de datos privados — el foso es el producto, el copy y la curaduría.
- Tengo el contexto cultural para entender por qué la gente no usa los productos existentes. Los productos de legaltech que llegan de afuera se sienten como manuales de IKEA: técnicamente correctos, emocionalmente fríos.
La arquitectura, en una sola hoja
ReclamaAI es un monorepo modesto: un Next.js 16 que sirve la web, los route handlers de la API y un worker de BullMQ para los trabajos largos (generación de documentos, envío de emails, cobros recurrentes). Postgres como base de verdad, Redis como cola, S3 como bucket de los PDF firmados, y Anthropic Claude como cerebro.
Una de las decisiones de arquitectura que más tiempo me tomó fue cuándo usar qué modelo para qué paso. Un producto que genera documentos jurídicos en menos de 5 minutos y a un precio accesible para usuarios colombianos no puede pagar el costo de mandar todo al modelo más grande disponible. Pero tampoco puede sacrificar calidad en los pasos donde la precisión legal importa. Encontrar ese balance es trabajo de iteración, no de tutorial.
RAG sin ego
La normativa colombiana relevante vive en un store de embeddings. Antes de cada generación, hacemos retrieval del contexto jurídico aplicable y se lo pasamos al modelo. Pero — esto es importante — el retrieval no es la salsa secreta. La salsa secreta son los prompts editoriales: cómo le pedimos al modelo que se exprese, qué tono usar, qué evitar, cómo cerrar un derecho de petición sin sonar como un robot.
Lo que aprendí en el camino
Tres lecciones que cambiaron el producto a mitad del sprint:
- El usuario no quiere un editor. Le da miedo cambiar el documento. Le da miedo dañarlo. Lo que sí quiere es pedirle a alguien que lo ajuste. Por eso reemplazamos la edición en línea por un sistema de "reajustes" en lenguaje natural: "hazlo más formal", "agrega que pasó hace dos años", "menciona la ley estatutaria". El backend toma esa instrucción y regenera.
- El precio importa más que las features. Cobrar COP $9.900 por documento (3 USD) elimina la fricción mental de "¿valdrá la pena?". Cobrar COP $25.000 nos hubiera matado. La cuenta sale apretada, pero la estrategia es escala: cuando llegues a miles de documentos al mes, los costos de infraestructura por documento se vuelven despreciables.
- La radicación es un producto aparte. Asumimos que el usuario sabía cómo radicar el documento ante la entidad. No lo sabía. Estamos construyendo una capa de "qué hacer después" que explica, en cada caso, dónde llevar el documento, cómo enviarlo por correo, qué pedir al recibirlo. Esto va a ser tan importante como la generación misma.
Qué falta para abrir
Hoy ReclamaAI está en beta cerrada. El pipeline de generación funciona end-to-end: wizard, IA, PDF, DOCX, S3, dashboard, reajustes, créditos, pagos por Wompi. Lo que queda son dos pantallas que pesan más de lo que parecen — el checkout cuando no hay créditos y la página de resultado del pago — y un pulido final del onboarding.
Cuando abramos, ReclamaAI no va a ser perfecto. Pero va a resolver, para mucha gente, un problema concreto que hoy resuelven mal o no resuelven. Eso es suficiente para lanzar.
Si quieres acceso anticipado, escríbeme. Si tienes una historia de un trámite jurídico que te frustró, también — esas historias son las que mejor enseñan.